Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de febrero de 2009

Cuando un amigo se va


Como la muerte misma
o más dolorosa aún
resulta tu ausencia en mi vida

Cuánto tiempo será necesario
para que vuelva el amigo
sin dolores, rabias o rencores?

Te extraño mi dulce amigo
y duele, duele profundamente...
tanto que las palabras huyen de mí
y tengo que llamar a otros
para que hablen de como me siento:

Cuando un amigo se va

Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.

Cuando un amigo se va,
una estrella se ha perdido,
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.

Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
y se empieza a rebelar,
el duende manso del vino.

Cuando un amigo se va
galopando su destino,
empieza el alma a vibrar
porque se llena de frío.

Cuando un amigo se va,
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.

Cuando un amigo se va,
se queda un árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.

Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Alberto Cortez

jueves, 26 de julio de 2007

Transformaciones




Los reencuentros con los viejos amigos me ponen en algo así como en un plan retrospectivo; quiero decir cuando se comienza a rememorar, a evocar todo ese tiempo que ha pasado y todas las cosas que se han hecho y que se han vivido. Entonces se da uno cuenta de que ya se emplea esa expresión: "viejos amigos", se percata de que hace ya más de diez años que los conoce y de que tienen una historia, o muchas, con uno.

La visita de mi amiga Adry, naturalmente, me ha puesto así: retrospectiva. Debo aclarar que han sido unas semanas muy divertidas -tristemente a punto de terminar-; pero sí pienso con nostalgia, o con alivio, en los años que ya pasaron.

Justo hoy, por ejemplo, en casa de mi ex-cuñado, estábamos viendo viejas fotografías, pasados momentos capturados para la eternidad: mi hija hermosa, dulce con su carita de nenita (ahora es casi una adolescente), en los paseos en familia a la finca o en las reuniones familiares (donde estoy muy delgada), risas, caras de sorpresa, de emoción, hasta con un dejo de tristeza en la mirada...

También he pensado en los años de universidad, en los amigos, en los que ya no están y en los que continúan ahí, en tantos sueños e ilusiones; en mi YO de 16 años, esa muchachita llena de vida, convencida tener el mundo en mis manos, que creía que podía con todo, que nada era capaz de detenerla...sé que el rumbo normal de la vida es crecer, cambiar, transformarse, "abandonar con donaire las cosas de la juventud" (odio esa canción); y aunque sé todo eso, extraño a mi YO de 16 años, y me duelen intensamente todos los sueños rotos y tirados al traste ¿a dónde se habrán ido? ¿existirá algún lugar en donde se reciclen los sueños abandonados? ¿esperan por uno los sueños olvidados?

Ahora soy adulta, ja,ja... tanto peleé por serlo... y disfruto mi vida y tengo muchas cosas buenas y nuevos sueños y proyectos...sin embargo no quiero llegar a la vejez teniendo una deuda con aquella muchachita, con mi YO de 16 años, quiero mirarla un día a la cara y decirle, "¿sabés qué? lo hicimos, lo conseguiste, se cumplieron tus sueños".