
Estuve ausente algunos días. Cada vez que puedo me voy fuera de la ciudad, a la finca en donde no tengo internet, ni televisión; sólo el celular para las emergencias y el teléfono fijo que sólo conoce la familia. La idea es esa, escapar, respirar aire puro, descansar de la vida acelerada en la ciudad...o al menos eso es lo que trato de hacerme creer. Digamos que por lo menos descansé, pero ya me hacían falta mi cama, mi casa, la tele, la internet, estrenar mi hamaca recién puesta en la sala...
Aunque la verdad, comienzo a dudar de todo esto. Desde hace algún tiempo siento un fuerte deseo en mi corazón, como un impulso de salir corriendo, de irme muy lejos donde no conozca a nadie.
Es como querer comenzar de nuevo, hacer "borrón y cuenta nueva", presionar "alt+supr", formatear el pc...algo de eso o todo junto. Un nuevo comienzo...tirar al incinerador todo el pasado doloroso...
Sin embargo, como Cavafis en su poema "La ciudad", sé que no es posible borrar lo que se ha vivido y que a donde vaya, mi vida pasada y presente irán conmigo y frente a eso no puedo hacer nada...
Pero sé que en algún momento tendré que hacer un viaje largo, uno de búsqueda y encuentro de mí misma...
Termino este post con el poema de Cavafis
LA CIUDAD
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.